INVIERNO Y PUNTO

“Una mañana se despertó. Ya era tiempo, tiempo de crecimiento interno, de creación, de búsquedas, de encuentros, de abrazos, de festejos y meriendas. Es que el amor, ¡mueve montañas!”

(Texto del cuento: “El invierno” de la autora argentina Claudia Degliuomini)

Llegó el invierno. Y con él llegó la preciosa poesía de Juan Ramón Jiménez “Canción de invierno”.

Esos pájaros que con tanto afán buscaba Juan Ramón, se fueron posando en las fichas que fueron haciendo mis niños y niñas con unas plumitas muy, muy suaves…

Y fuimos notando el frío… nuestra columna, al igual que sus caritas por la mañana, también acusaba la llegada del invierno.

¡May ven, toca la columna… está muy fría!

¡No se podía hacer otra cosa más que abrigarla! Así que lleve a clase una preciosa bufanda de lana que me habían traído los Reyes Magos.

Pero con la bufanda también llegó esto.

Estos ovillos de lana nos sirvieron para realizar la portada de nuestras actividades sobre el invierno. Porque con trocitos de lana, fueron realizando dibujos que recordaban el invierno.

Y esos ovillos, me recordaron una preciosa canción de Vanesa Martín “Complicidad” que en su estribillo dice: “… como hacemos un ovillo, con todo lo que tenemos”.

 Fue más que aceptada, convirtiéndose en una de las canciones de este invierno y por eso pasó a formar parte de nuestro libro “Nuestra Banda sonora”, donde vamos recopilando todas las canciones, llevadas a clase por mi ó por los niños y niñas, durante todo el curso.

Enseguida empezaron a animarse, y fueron entrando las bufandas para la columna…

¡Hasta 28 bufandas!

Celebramos enormemente que nuestra columna ya no estaba fría.

Y en nuestra ficha ¡la columna está calentita!, recordamos todo lo vivido…

Por eso, y entre otras cosas, contaron las bufandas y buscaron la suya.

Pensaron que bufanda les había gustado más y pusieron el nombre del compañero ó compañera que la había llevado a clase… Y como en compañía de amigos y amigas, aprendemos más y nos lo pasamos mejor, pedían ayuda para escribir su nombre.

Además de las bufandas, también decidimos llevar a clase mantitas para estar calentitos y calentitas. ¿Os podéis imaginar lo a gusto que se está con un buen cuento en las manos, calentitos y en buena compañía?

¡Hasta le buscaron un sitio para guardarlas!

…después de doblarlas… ¡claro!

Buscamos en nuestra casita de los cuentos, y encontramos 4 cuentos que nos hablaban del invierno.

Los volvimos a leer. Pero se pensó que sería muy chulo tener más cuentos en clase… ¿Hasta 10? ¡¡¡Siiiiiii, hasta 10!!!

Así que nos pusimos manos a la obra, y los 2 encargados de los mandaitos esa semana, junto a 2 amigos y amigas, elegidos por ellos, recorrieron todas las clases de Infantil para pedir prestados cuentos sobre el invierno.

Cada día iban a una clase y los cuentos fueron entrando.

¿Lo conseguiríamos? ¡Pues claro que si!

¡Ah! Casi se me olvida. Para cuidar bien de esos cuentos que nos habían prestado, llegó a clase un perrito de color azul, que enseguida le pusieron un nombre… Azulito

Rápidamente lo relacionaron con el caballo azul de Eric Carle y no me quedó más remedio que volver a releer algunos de los cuentos  de este escritor que tanto nos gustaba y que sigue formando parte de nuestra biblioteca de clase.

Ya conocíamos al pintor Arcimboldo del otoño, así que decidí continuar con él en invierno. Busqué un rincón apropiado en las paredes de la clase y preparé esto para mis niños y niñas.

Mientras se iban pasando de mano en mano la lámina del invierno, hablaron y hablaron de lo que veían: un hombre viejo, tiene ramas, está triste… tiene naranjas y limones… ellos y ellas se reían. Yo los escuchaba.

Cuando terminaron les saqué una caja con algunas de las cosas que aparecían en el cuadro.

Y otra vez los comentarios. Esta  vez Manuel nos contó que él tomaba muchas naranjas porque tenían mucha vitamina C y así no se resfriaba en invierno.

Cuando se escucha de verdad a los niños y a las niñas, y se tienen en cuenta sus conocimientos y sus enseñanzas, todo fluye.

Por esta razón, decidí comenzar con una serie de actividades bajo el titulo “Mi clase huele a naranja” (en homenaje a la excelente maestra Mari Carmen Díez Navarro y a su libro “Mi escuela sabe a naranja”)

Ya que Manuel nos habló de lo importante que era comer naranjas, decidimos invitar al papá de Tito, que es médico, para que nos informase más sobre este tema.

Y ya de camino nos echó un vistacito para ver como andaban nuestros resfriados.

Ese mismo día, mis niños y niñas comprobaron lo ricas que están las naranjas… claro que antes había que pelarlas.

¿No pensaréis que tiramos las cáscaras de las naranjas, verdad?

¡Hicieron unas composiciones espectaculares con ellas!

Y entre naranja y naranja, una nueva propuesta: hacer caretas con los elementos del cuadro de Arcimboldo.

En clase, prepararon su bolsa de papel para llevarse su careta a casa, donde tendrían que realizar con elementos de la naturaleza y con elementos reciclables, una careta al estilo Arcimboldo.

Se esforzaron mucho porque sus bolsas quedaron así de increíbles.

Mientras tanto… iban llegando las caretas.

A nuestras composiciones con las cáscaras les estaban sucediendo algo extraño…

¿Qué estaba pasando? Y una vez más recurrimos a nuestro mural de toma de decisiones para solucionar el problema.

El papá de Manuel se ofreció para ir a nuestra clase y explicarlo… pero siempre con la ayuda de Manuel por si se le olvidaba alguna cosilla.

¡Por fin, terminaron por llegar todas las caretas!

Y se fueron organizando por grupitos, para realizar diferentes actuaciones.

Se iban al pasillo, lo hablaban, se organizaban y decidían que iban a hacer, después entraban en la clase para ofrecer al público, que esperábamos impacientes, sus magnificas actuaciones: bailes, canciones, teatritos de cuentos…

A pesar de ser la estación más corta de todas, este invierno nos ha dado para mucho. Pero todavía nos quedaba una actividad más. Con nuestros ovillos de lana, por supuesto.

De la mano de niños y niñas de 6º de Primaria que quisieron, de manera totalmente voluntaria, venir a clase y echar un ratillo con mis niños y niñas… jugando.

Mientras que hemos continuado con la actividad familiar “Cuentos desde la mecedora” todos los viernes, mis niños y niñas también se han animado y comenzaron a llevar cuentos de casa para compartir con sus compañeros y compañeras…

 Por eso, con total valentía y al abrigo de las mantitas, se han atrevido a subirse a la mecedora y nos cuentan cuentos tan increíbles y espectaculares como ellos y ellas.

Leí del cuento: “El invierno” de la autora argentina Claudia Degliuomini, al que he hecho referencia al principio, lo siguiente:

“Este libro destaca por sus ilustraciones, llenas de delicadeza y creatividad. Describe el invierno, pero… de puntillas. A retazos. Como si solo quisiera sugerir la magia que lleva intrínseca, para que cada uno la descubra por si solo e invente su propio significado,…”

Pues eso… invierno….y punto.

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OTOÑO LITERARIO

El otoño nos ha dejado experiencias increíbles… tan increíbles y variadas como los colores típicos de esta estación.

Hemos sentido el otoño a través de la poesía recordando a  Federico (García Lorca) y su “Tan, tan” que tanto nos gusta.

Los días nublaitos de lluvia, los hemos coloreado con muchas risas al recitar “¡A dormir, que llueve ya! un regalo de la poeta del alma, Gloria, nuestra Gloria Fuertes.

Seguimos realizando nuestra lectura libre a primera hora de la mañana y antes de salir al recreo… momentitos para compartir cuento con los amigos y amigas. 1 2

Y cuando han querido, han demostrado su valentía leyendo los cuentos traídos de casa .3 4 5 6

Pero sin lugar a dudas, una de las actividades que más éxito ha tenido ha sido “Caja de cuento”

Le quise dar otra vida a unas cajas que entraron en mi clase, así que las preparé adecuadamente para que sirvieran de “casa” durante un tiempo a estos tres cuentos: “Hechizos” de Emily Gravett, “El gato Mateo va de paseo” de Brendan Wenzel y “El cocodrilo al que no le gustaba el agua” de Gemma Merino.

El primer cuento que entró en la clase fue el de “Hechizos”…

“Erase que se era un sapo que quería ser pirata, apuesto príncipe o cualquier cosa que no fuera un simple sapito verde. Entonces, un buen día, descubre un libro de hechizos y decide seguir al pie de la letra sus instrucciones…”

Cuando terminé de leerlo, les pregunté si querían llevárselo a casa…¡¡Evidentemente que si!!! El cuento les había encantado.

Decidí elegir al azar un nombre y salió Irene Prieto, yo quería asegurarme si quería llevarse el cuento así que le volví a preguntar: “¿Quieres llevarte el cuento “Hechizos” a casa?”

¡Claro que sí! Entonces saque la primera caja, con una sorpresa dentro… ¡Nuestra ranita Juana! (la rana Juana es nuestra referencia para las sesiones que realizamos de mindfulness, siguiendo las indicaciones del libro “Tranquilos y atentos como una rana” de Eline Snel) .a b c

 Irene colocó su foto donde quiso y así quedo… 7

Irene se llevo la caja con el cuento para leerlo en casa tranquilamente con su familia, pero además llevaba varias misiones: Tenía que inventarse un hechizo que colocaría en un espacio dedicado a ello por detrás de la caja. También podía decorar la caja si le apetecía. Y cuidar de la ranita. 8

Seguí las mismas rutinas con los dos cuentos elegidos: lectura en clase, mostrar la caja con el peluche protagonista del cuento, explicar la misiones a realizar y ver quién era el primer afortunado ó afortunada para llevarse el cuento a casita. 9 10

Pero lo interesante llegaba cuando venían de casa con la caja:

Nos contaban quién les había leído el cuento y cuantas veces, nos enseñaban la decoración que les habían puesto en la caja, contestaban a las preguntas de sus compañeros y compañeras, incluso, se atrevían a contarnos la parte del cuento que más le había gustado… 11 12 13 14 15 16 17 18

Y lo más importante, el niño ó niña que traía la caja le preguntaba a algún amigo ó amiga si quería llevársela a casa con una pregunta:

“¿Quieres llevarte la caja con el cuento …. (Decían el titulo del cuento)?

Y de esta manera, se fueron llevando a casa las cajas.19

Siempre me gusta darle un punto y final a este tipo de actividades, por eso cuando las 3 cajas estuvieron en la clase, realizamos una última actividad.

Todos los niños y las niñas que se habían llevado a casa la caja del cuento”Hechizos”, se sentaban en una silla y entre todos y todas nos contaban el cuento.20 21

Y lo mismo se hizo con la caja de “El gato Mateo va de paseo” 22 23

Y por supuesto con la del “El cocodrilo al que no le gustaba el agua” 24 25

Dice Gloria Fuertes….

La gente corre tanto

porque no sabe dónde va,

el que sabe donde dónde va,

va despacio,

para paladear el “ir llegando”.

Nosotros y nosotras vamos sin zapatos para disfrutar plenamente del camino. 26

Sé que cuento con la complicidad de mis niños y niñas, pero también necesito seguir contando con mis familias para poder continuar desarrollando este tipo de actividades.

Por ello, os dejo con una de mis canciones preferidas “Ven y camina conmigo” De Enrique Bunbury y Pepe Aguilar.

Os espero en el camino para seguir andando.

 

 

 

 

PROMESA CUMPLIDA

“Cuenta la leyenda que San Martín partió su capa en dos, para cubrir a un mendigo desnudo y aterido de frío. El Señor recompensó al santo, enviando una meteorología suave y templada con la que frenaba el frío del incipiente invierno”

 De ahí el nombre de “El veranillo de San Martín” que disfrutamos en noviembre.

Y yo sabiendo de esta leyenda, aproveché el estupendo viernes que tuvimos para cumplir la promesa que les hice a los niños y niñas de mi clase, cuando empezó el otoño… ¿Os acordáis?

“Te quiero tanto que cualquier día de estos te invito a pisar hojas de otoño”

Así que nos preparamos y les llevé a un sitio del cole que ellos y ellas no conocían aún. 1

Los neurocientíficos afirman que la emoción es la puerta de entrada al conocimiento porque despierta la curiosidad y activa la atención.

Por eso, intenté darle emoción a la actividad y antes de entrar en el patio, les conté que tuvieran especial cuidado en no pisar a los duendes que vivían debajo de las hojas… 2

Yo creo que los duendes al verlos llegar, se las ingeniaron para que no ocurriera ninguna tragedia… 3

Se reían y corrían sin parar. Gritaban con gritos de alegría, tan fuertes, que consiguieron que los niños y niñas de Primaria se asomaran a las ventanas para ver que estaba pasando. Incluso nos paramos para saludar a Juanra, nuestro teacher de inglés. 4

Y después a jugar con las hojas: pisarlas, tirarlas por el aire, jugar con los amigos y amigas… 567

Y como no podía ser de otra manera, también bailamos con nuestra canción favorita del otoño ¡Volar! (Macaco)89

Y mientras los veía bailar y volar, me acordé de esta frase “Solamente dos legados duraderos aspiramos a dejar a nuestros hijos: uno raíces… el otro alas” (Hodding Carter)

Cuando terminamos de bailar, nos sentamos un ratito y les dije que debían elegir una hoja. 10

Aquí nos acordamos de David Reina, de Teresa y de David López, que no habían venido a clase, así que les cogimos una hojita para cada uno.

Después las guardamos en un barreño para llevarlas a clase. 11

Una vez en clase, y después de quitarnos los chalecos y de beber un poquito de agua, les pregunté a que olían las hojas. Sus respuestas fueron variadas: a tierra mojada, a tierra, a hojas, a hojas de otoño, a barro…. A chuches!!!  12

Desde luego, que fue un día especial. Y yo al igual que Fito (Cabrales)… “no creo en casi nada que no salga del corazón” Y os aseguro que está actividad lleva mucho de corazón.

Michel Eyquem de Montaigne, dijo…

“LOS JUEGOS INFANTILES NO SON TALES JUEGOS, SINO SUS MÁS SERIAS ACTIVIDADES”.

 El autor de esta frase, fue un filósofo y escritor francés ¡del siglo… XVI!  Y todavía, en el siglo que estamos, nos empeñamos en robarles una y otra vez, uno de los derechos de los niños y niñas, recogido en la Convención sobre los Derechos del Niño, en concreto en su artículo 31: Derecho al juego y al descanso:” Todos los niños y niñas tienen derecho a jugar y a descansar, y a participar en actividades recreativas propias de su edad”  Sin comentarios. 13

LA MAGIA DEL OTOÑO

“A veces el viento sopla en contra. No es momento entonces, de empeñarse en grandes cosas. A veces el viento sopla a favor. Es el momento de dejarse llevar”

 (Del cuento “El libro de la suerte” Sergio Lairla)

Y eso es justo lo que hemos estado haciendo durante este tiempo de acogida, de encuentros, de desconfianzas y de confianzas. De risas nerviosas y de llantos. De penitas y alegrías…

Pero ha llegado el otoño, y el viento ha empezado a soplar a nuestro favor y nos estamos dejando llevar con todo lo que nos ha traído…

 Hemos comprobado que hay hojas con magia, que van cambiando de color… rojo, amarillo, verde,marrón y naranja… y que vuelan desde los árboles hasta caer al suelo.FOTO 1

 

Hemos visitado la preciosa hiedra que cubre una de las rejas del colegio, y ya nos hemos dado cuenta que le está pasando como a las hojas…ha  empezado a cambiar de color (os aseguro que volveremos muchas más veces durante el curso) FOTO 2


 Igualito que las hojas, volamos y volamos, cuando bailamos  la canción de Macaco “Volar”. FOTO A

Hemos dejado que Federico (García Lorca)  llame a nuestra puerta con su poesía “Tan tan” que tanto nos hace reír. FOTO 3

También sabemos que hay más días que llueve, por eso miramos el cielo todos los días ¡pero que también hay días con sol! FOTO 4

Sabemos del olor de la lluvia y que nos deja mojadas  las manitas cuando queremos tocarla… y ha sido el momento de dar un paseíto, acompañado de algún amigo ó amiga bajo el paraguas. FOTO 5FOTO 7FOTO 6

Dice Paulo Coelho que el universo tiene sentido cuando tenemos con quién compartir nuestras emociones y… ¿no es este un buen momento para iniciar amistades? FOTO B

 Ante la pregunta ¿quieres dar un paseíto conmigo con el paraguas? ¡Es difícil resistirse!… no? FOTO 8

Al igual que Vincent (Van Gogh) con su obra “La caída de las hojas”, nos convertimos en pintores y realizamos cuadros espectaculares con pinturas y pinceles, que después le pusimos brillantina, para que estuvieran más bonitos, y elegimos nuestra hoja preferida del otoño, para que nadie tuviera ninguna duda de que eran cuadros sobre el otoño. Y para que quedara perfecto de verdad, les estampamos hojas mojaditas en pintura ó punteamos con rotuladores… ¡Todo un trabajo! FOTO 9 FOTO 10 FOTO 11

Pero si hacemos las cosas juntos y juntas, todo va mejor, por eso hemos unido todos los cuadros para hacer un cuadro grande, muy grande… FOTO 12

Tenemos un rinconcito en la clase, donde vamos colocando todas nuestras cositas del otoño… para que todo el mundo pueda verlo. FOTO 13

 

En la puerta de la clase he colocado este mural… FOTO 14

He comprobado que la caja de David, las bellotas de Nahuel y las hojas de Sara, Andrea, Sara, Paola… dan sentido a todo lo que se vive en la clase.

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El titulo de nuestro cuadro del otoño es…

FOTO 18

Como creo que en educación todo es… “COMPLICADAMENTE SENCILLO” (FITO)

…ese día llegará.

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